Texto: Roberto Zuleta

Lo primero que tengo que comentar es que esta es una película que no puedes perderte en la pantalla grande

Tal vez haya quienes se preguntan si realmente necesitábamos un nueva versión de este clásico y, a priori, yo diría que es difícil imaginar que alguien hiciera una nueva versión del Padrino, por ejemplo. 

Confieso que esa fue mi preocupación con este filme, pero al ver las primeras escenas te sientes atrapado y fascinado por la grandilocuencia con la que está contada la historia. 

La cinematografía es excelsa; los planos, movimientos de cámara, vestuario, etc, son extraordinarios; se nota la mano experta de Spielberg y el estilo de sus movimientos de cámara y planos que lo distinguen; lo que aporta dinamismo y ritmo a la manera de contar la trama. 

Podríamos decir que la cámara no solo observa lo que acontece, sino que es también parte activa de la coreografía, la cual es absolutamente impresionante, y los bailarines la ejecutan con una maestría que te deja con la boca abierta.

Además aprovechan los momentos coreográficos para dejarnos observar lo hermosa y fantástica que es la escenografía y que nos permite acompañar a los personajes en el recorrido por las calles de una parte de Nueva York, junto con transeúntes, automóviles y un sinfín de detalles que nos transportan a otra época.

Los arreglos y la interpretación de las canciones  están a la altura y no desmerecen en absoluto la de de los originales; las actuaciones son excelentes y sorprende ver lo cómodo que se siente Ansel Elgort interpretando a Tony, aunque definitivamente son Ariana DeBose y David Álvarez interpretando a Anita y Bernardo, respectivamente, los que más destacan en sus interpretaciones y en cada escena en que aparecen roban el centro de atención; me queda a deber un poco Rachel Zegler como María, pues, en lo personal, siento que le falta presencia, aunque definitivamente tiene una voz angelical que le da veracidad a la inocencia de su personaje.

En cuanto a la historia, me sorprendió que no la modernizaran a la actualidad, y que se disfruta sin que te incomode lo anacrónico de las situaciones. Yo recomiendo llegar a verla pensando en que estas viendo una historia clásica.

En resumen, es una película hecha para disfrutarse en las salas de cine y que saldrás satisfecho en todos los sentidos. No te sorprendas si al terminar la función te encuentras tarareando alguna de las melodías.

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