Texto: Asaz Melómano

Cantante sin igual, enigmática, estigmatizada, Diamanda Gálas ha dejado huella en cada persona que ha escuchado su obra, nadie se queda indiferente ante sus discos, ya que toca las fibras más profundas del ser humano, con temáticas que pocos se atreven a abordar y aunado a eso su interpretación no tiene semejanza con artista alguno, su rango vocal digno de una cantando de ópera y su forma de atacar el piano la hacen una artista excepcional.

Dándose a conocer con el álbum Litanies of Satan esto solo sería la punta del iceberg, ya que posteriormente vendría el controversial Plague Mass, que en lo personal es mi disco favorito, obra grabada en la catedral St. John the Divine en Nueva York, aborda principalmente el sufrimiento físico y psicológico que vive una persona, te estremece hasta el tuétano los sonidos que es capaz de lograr, basta escuchar Confessional (Give me Sodomy or Give me Death) para que te de una sacudida.

Vendría su álbum Sporting Life, en el cual participa John Paul Jones (ex bajista de Led Zeppelin), tal vez este uno de sus trabajos más accesibles, logra una cohesión que hace bastante agradable la escucha, la música de Diamanda no es del tipo que llega a tocarse en cualquier lado, si lo haces seguramente atraerás la atención de tu alrededor, no podría clasificarse en algún género en especial, avant garde, free jazz, rock, un poco de todo esto tiene, nada fácil de digerir, se necesitan varias escuchas para varios de sus trabajos, pero seguramente habrá pasajes sonoros que te atraparan y te harán desear conocer más de esta fascinantes mujer, aboca su energía principalmente a los “olvidados”, personas de las que nadie quiere hablar, situaciones incomodas que todos alguna vez hemos vivido, enfermedades y demás cosas con las que el ser humano debe convivir.

Desgraciadamente no es una cantante que realice giras constantemente, son muy esporádicas sus presentaciones, en México se ha presentado en pocas ocasiones, en lo personal no he podido apreciarla en vivo, pero la mayoría de los que la han presenciado sugieren sin lugar a dudas este tipo de experiencia.

Como diría el título de su libro The Shit of God, a veces este mundo te demuestra que tiene partes obscuras inimaginables, que solo las crees cuando las vives, sin embargo eso te lleva a completar tu circulo de vivencias en este mundo, con lo cual irónicamente verás que lo demás es pura felicidad, todo depende de la percepción que uno pueda tener.

La vida no tiene sentido, pero vale la pena vivir, siempre que reconozcas que no tiene sentido

                   Albert Camus.

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