BY: David Cronenberg

-Bev, debiste estar allí.

-Estuve -responde Beverly con naturalidad.

¿El ser humano es bueno o malo por naturaleza? En realidad siempre he analizado que es un atropello para la moralidad definir entre dos estatus, el ser es mucho más complejo y elaborado para encasillarlo, si fuera tan sencillo podría definirse fácilmente sobre quien estaría en la cárcel y quien no, pero certeramente no se sabe a manos de quien estás, quien se desarrolla a tu alrededor ni mucho menos como puede reaccionar en un futuro. Esta discusión recae entre tantas teorías y argumentos que sería más difícil resumirlos que desarrollarlos, pero usted como lector, ¿cree que el ser humano es bueno y la sociedad lo corrompe? O prefiere la versión extrema, donde ¿el ser es malo pero se ajusta a las necesidades de una sociedad que lo apacigua para mantener el orden entre la mass media? No me gustaría definirlo solo en mi perspectiva pero es cierto que todos somos duales, la maldad y el “bienestar” está en cada sujeto con que te cruces, en la familia, en los amigos o camaradas de siempre, incluso la persona que te ofreció un servicio o bien la última vez que compraste algo, entonces, ¿en dónde están los psicóticos? Esas personas que destrozan su psique y recaen en dañar al otro (o a sí mismos) y sinceramente no sabría que responder, pero bajo la perspectiva de David Cronenberg podríamos ver un desarrollo de personajes muy bien elaborado.

Editorial use only Mandatory Credit: Photo by ITV/Shutterstock (767271rx) ‘Dead Ringers’ Film Jeremy Irons GTV ARCHIVE

Basada en una historia real, existen dos hermanos gemelos, idénticos, uno más alto por centímetros que el otro, a ciencia cierta nadie podía diferenciarlos y la narrativa comienza en unos suburbios en Canadá donde desde pequeños pueden notarse ensimismados y extraños a diferencia de los demás infantes, tienen peculiar gusto por las entrañas de los seres humanos y gracias a este interés encuentran en la medicina cabida a sus respuestas y futuras preguntas. Se especializan en el área de ginecología y abren su consultorio en donde acuden cientos de mujeres esperando que su situación hormonal pueda permitirles tener hijos después de ser atendidas. Lo interesante recae en la similitud y el papel que juega cada uno dependiendo de las actividades que desarrollen tanto en investigaciones o en consultorio, asimila uno el papel de seductor con las pacientes, las enloquece y entra el otro para suavizar el paisaje, adoptando una serenidad y pacificidad para jugar los dos con mujeres que pierden su realidad y cedérsela a dos sujetos extremadamente iguales. Todo está más que perfecto hasta que una nueva paciente y actriz llega a sus vidas, separando la dualidad, el mimetismo, la interacción y sobre todo la particular adherencia uno con otro.

La cuestión sobre el bien y mal me resulta concerniente ya que el psicótico muchas veces enfrasca en sí mismo, y la idea general que se tiene sobre él, de ser una persona mala y que rompe con los patrones de conducta esperados de cualquier ser humano, pero aunado a esta opinión personal, el materialismo histórico nos dicta que la naturaleza humana y las condiciones materiales, (redundantemente) condicionan al ser a asumir una realidad o postura entre la dualidad: bueno o malo, de acuerdo a ello está significación que todos hemos tenido presentes sobre la perdida de realidad o demencia pocas veces tiene que ver con ello, y aquí, en esta representación de un caso que sucedió hace ciertas décadas, el estado psicótico se presenta como mecanismo de defensa.

-Angélica H.G.

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