Texto: Andrea Pallares
Fotografías: OCESA / César Vicuña
La noche del sábado, en punto de las 9:00 PM, las luces del Teatro Metropólitan se atenuaron para dar paso a una de las voces más contundentes del hip hop mexicano: Yoss Bones. Con un escenario sobrio pero poderoso, la rapera originaria de Aguascalientes ofreció un concierto cargado de energía, emociones y rimas que retumbaron en cada rincón del recinto.
Desde los primeros minutos, el público respondió con entusiasmo a cada beat, coreando letras que hablan de lucha, identidad y resistencia. Acompañada de una banda en vivo y un oso gigante en el escenario que reforzaban la narrativa de sus canciones, Yoss repasó su repertorio con seguridad y cercanía, conectando profundamente con sus seguidores.
Como miembro destacado de la Familia Alzada, Yoss Bones ha dejado una huella imborrable en cada escenario donde ha actuado y éste no fue la excepción. Dentro de su repertorio, encontramos un recorrido por sus rimas: “Ando hasta la nube”, “Dopamina” y su canción: “Borracha de amor”, donde su público coreó con ella una y otra vez.
“No soy criminal”, fue el tema elegido para cerrar, siendo una canción que se ha convertido en emblema de su mensaje contra los prejuicios sociales y la estigmatización. El teatro entero se puso de pie para acompañarla desde un inicio, en un coro colectivo que abrió y mantuvo el evento con fuerza, dejando claro que la escena del rap en México sigue creciendo.
Con su inigualable métrica Yoss Bones se ha establecido como una de las artistas femeninas más relevantes de la escena urbana mexicana.





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