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Los Concorde conquistan el Metropólitan

Texto: Deftone

Fotografías: OCESA / Liliana Estrada

El Teatro Metropólitan volvió a vestirse de rock con el regreso triunfal de Los Concorde, la banda integrada por Leonardo de Lozanne (Fobia), Jonás González (Plastilina Mosh), Mauricio Clavería (ex La Ley) y Poncho Toledo (La Lupita). Tras casi quince años sin presentarse en el recinto, el supergrupo demostró que su energía, química y rebeldía permanecen intactas, consolidando un show donde la nostalgia se mezcló con lo nuevo y dejó a los asistentes con la certeza de haber presenciado algo histórico.

Desde que las luces se apagaron, el público estalló en gritos que no cesaron en toda la noche. La banda abrió con fuerza, marcando el tono de un concierto cargado de adrenalina. Temas como “Rompecabezas”, “La Boca del Lobo” y “Love is a Bitch” hicieron vibrar al Metropólitan, mientras que nuevos sencillos como “Lost My Edge” mostraron que Los Concorde no viven únicamente de recuerdos: su propuesta sigue fresca, contundente y con la misma actitud desafiante que los caracteriza.

La producción estuvo a la altura del momento: visuales potentes, iluminación precisa y un sonido impecable que reforzó la intensidad de cada riff y cada golpe de batería. Pero lo que realmente hizo especial la noche fueron los invitados sorpresa. Alejandro Rosso (Plastilina Mosh), Pedro Frugone (La Ley) y “El Cha” de Fobia se unieron en distintos momentos, provocando la euforia colectiva y sumando un aire de celebración que pocas veces se ve en el rock mexicano contemporáneo.

En medio del set, Leonardo de Lozanne tomó la palabra para agradecer a los asistentes por su lealtad a lo largo de los años. “La Ciudad de México siempre ha sido nuestra casa”, dijo emocionado, arrancando una ovación que se sintió como un abrazo colectivo entre la banda y su público. Ese espíritu de complicidad se mantuvo hasta el final, cuando tras el encore, los integrantes firmaron vinilos especiales que lanzaron al público como recuerdo de una noche irrepetible.

El cierre llegó con una descarga de energía que hizo saltar a todo el Metropólitan. Entre guitarras distorsionadas y un público entregado, Los Concorde reafirmaron que el rock, más que un género, es una actitud. Y bajo esa premisa, la banda no solo ofreció un viaje a través de sus himnos, sino que dejó claro que su historia aún tiene capítulos por escribir.

La velada en el Metropólitan no fue únicamente un reencuentro con los fans; fue una declaración de vigencia y fuerza. Los Concorde no se limitaron a repasar su legado: lo reimaginaron, lo expandieron y lo proyectaron hacia el futuro. En una escena donde pocos grupos logran mantener su esencia con el paso del tiempo, ellos demostraron que siguen siendo una de las propuestas más sólidas y necesarias del rock en español.

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