La conferencia de prensa que José Madero ofreció el pasado 20 de octubre dejó claro que el músico regiomontano atraviesa uno de los momentos más determinantes de su carrera en solitario. Sin estridencias ni discursos grandilocuentes, pero con la seguridad de quien ha recorrido un largo camino dentro del rock alternativo en español, el exlíder de Pxndx presentó “Érase Una Bestia”, el concierto con el que debutará en el Estadio GNP Seguros el próximo 24 de enero de 2026, un recinto que marca un antes y un después en su trayectoria.
Madero habló del proyecto como el espectáculo más ambicioso que ha concebido hasta ahora, no solo por la magnitud del foro, sino por el concepto que lo sostiene. “Érase Una Bestia” funciona como una metáfora de supervivencia, una narrativa que conecta con la lírica introspectiva y oscura que ha definido su obra desde la transición a su carrera solista. La bestia no es un personaje ajeno, sino un instinto, una fuerza interna necesaria para mantenerse vigente en una industria que exige piel gruesa y convicción artística.
Durante el encuentro con los medios, el músico adelantó que el show será el más extenso de su carrera y que contará con una producción pensada para amplificar la experiencia sonora más que para distraerla. Dos escenarios permitirán un juego dinámico con el público, aunque Madero fue enfático al señalar que el centro del espectáculo seguirá siendo la música en vivo, las canciones y la comunión emocional con sus seguidores, un principio que ha guiado su evolución creativa desde discos como Carmesí hasta Giallo.
En el terreno musical, prometió un repertorio que recorrerá distintas etapas de su discografía solista, con arreglos especiales y la inclusión de temas que nunca antes ha interpretado en directo. También dejó entrever la presencia de algunos covers de bandas que marcaron su formación, un guiño a sus raíces dentro del rock alternativo y el emo latinoamericano, géneros que han moldeado tanto su estética como su discurso.
Lejos de obsesionarse con el sold out, José Madero se mostró enfocado en la experiencia colectiva y en que el público salga satisfecho, apelando a la honestidad emocional que caracteriza sus letras. Comparó la oportunidad de presentarse en el Estadio GNP Seguros con “jugar en el Real Madrid”, una analogía que subraya el nivel de exigencia y responsabilidad que implica asumir un escenario de esa magnitud, pero también el reconocimiento a una carrera construida a base de constancia.
La conferencia no solo sirvió como anuncio de un concierto, sino como una declaración de principios. José Madero se planta frente a su público en el punto más alto de su carrera solista, dispuesto a liberar a la bestia y convertir el estadio en un espacio de catarsis colectiva, donde la melancolía, la distorsión y la introspección vuelvan a encontrarse en un mismo ritual sonoro.





