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¡AYUDA!

Texto: Erik Gallardo 

Sam Raimi es un director que le gusta hablar sobre el lado oscuro que todos tenemos, aquel que surge a pesar de las buenas intenciones, sus películas son una mezcla del humor más ácido y la visión más ecléctica que oscila entre el suspenso clásico y el desbordado terror de los ochenta que sigue sin duda se ha vuelto atemporal convirtiéndolo en una leyenda del cine.

Y en esta ocasión regresa a su esencia con su nueva cinta ¡Ayuda! Una historia sencilla pero que en sus manos se vuelve simplemente espectacular y sobre todo con mucho que decir.

Linda Liddle (Rachel McAdams) trabaja en una consultora, se encarga del análisis de datos, desafortunadamente todo el crédito se lo llevan otras personas, quienes además se burlan de ella por su forma de vestir y de ser. Cuando llega otro jefe, Bradley Preston (Dylan O’Brien), las cosas no mejoran, ya que también la desprecia, sin embargo, Preston necesita de Linda para supervisar una transacción por lo que deben realizar un viaje.

El avión cae por una tormenta eléctrica y los únicos sobrevivientes son Linda y Bradley, pero ahora todo puede ser diferente pues en una isla desierta no hay puestos, ni jerarquías sociales solo la habilidad que cada uno tenga para la adaptabilidad y supervivencia dejando descarnadas lecciones tratando de dejar de lado los resentimientos.

Raimi es un gran contador de historias y esta vez no es la excepción, ofreciendo una de sus películas mas envolventes pues la identificación surge desde sus primeros minutos pues ¿quién no ha tenido un jefe que es un completo idiota? O ¿ha sufrido los abusos laborales de este o sus compañeros, sintiéndose en la base de la cadena empresarial? Esto se agrava si se transpola a una situación de sexos.

Así es donde encontramos a Linda, interpretada de una manera espectacular por Reachel McAdamas que aparece irreconocible en pantalla con un personaje por demás incómodo y gracias a Raimi grotesco por momentos pero de gran ética y corazón, tratando siempre de encajar y buscando siempre hacer lo mejor para la empresa, pero conforme el relato avanza su trasformación tanto física como interpretativa es mucho más que evidente y asombrosa.

Por otro lado encontramos a su contraparte, el patético Barley un hombre que físicamente es guapo, refinado y por supuesto galán pero que en su forma de ser es un hombre despiadado, egocéntrico y antipático interpretado, Dylan O’Brien quien ofrece una gran versatilidad demostrando su crecimiento actancial y siendo este el papel donde demuestra su gran poder interpretativo.

Con una poderosa narrativa muy al estilo de las cintas de Alfred Hitchcock, Raimi nos mete de lleno en un thriller que brilla por su gran carga de humor negro pero también por su gran poder narrativo, si bien en su primera mitad la cinta toma la elegancia de filmes como vértigo o la misma náufragos, en su segunda mitad aparece el Raimi que conocemos con sus excesos, giros y por supuesto el irreverente gore que extrañábamos.

El filme es un sátira que gira en torno al poder y el cambio de mando, el clásico juego del gato y el ratón pero llevado un punto metafórico en dónde el cambio de poder y el ajuste de cuentas y su juego maquiavélico puede corromper hasta el mas recto y compasivo… y verlo es simplemente delicioso TRAIDA POR 20TH CENTURY STUDIOS y DISNEY.

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