PHOTO-2026-03-04-08-49-51

Bryan Adams noquea la nostalgia en la Arena CDMX con su “Roll With The Punches Tour”

Texto: Elliot Barrascout Ramírez

Fotografías: Cortesía Arena CDMX / Zignia Live

El regreso de Bryan Adams a la Arena CDMX confirmó que hay artistas cuya conexión con el público mexicano trasciende generaciones. La noche del lunes 2 de marzo, tras su paso por Guadalajara, el cantautor canadiense volvió a demostrar por qué cinco décadas de trayectoria no son una casualidad, sino la consecuencia de un repertorio sólido, una ética rockera intacta y una capacidad casi quirúrgica para disparar directo a la memoria emocional de su audiencia.

A las 21:15 horas, Adams sorprendió al aparecer en un pequeño escenario colocado al fondo del recinto. Sin artificios, únicamente acompañado por su guitarra, abrió con tres temas en formato acústico que funcionaron como un prólogo íntimo para lo que se convertiría en una velada explosiva. La decisión escénica no fue menor: ese arranque cercano, casi confesional, permitió que el público entrara en sintonía antes de la descarga eléctrica del escenario principal.

Tras ese inicio contenido, el músico recorrió la arena entre vítores hasta llegar al escenario central. Entonces, los primeros acordes de “Kick Ass” marcaron el verdadero banderazo de salida. A partir de ahí, el concierto tomó velocidad de crucero con clásicos como “Run To You” y “Somebody”, además de “Roll With The Punches”, tema que da nombre a su más reciente producción discográfica. Sobre el público, un enorme guante de box flotaba como metáfora visual del tour: resistencia, combate y permanencia, conceptos que han definido la carrera del canadiense.

La columna vertebral del show fue, sin duda, su repertorio de baladas poderosas y rock directo. “Please Forgive Me” e “It’s Only Love” reafirmaron su dominio del formato arena rock, mientras que “Heaven” se convirtió en uno de los momentos más coreados de la noche. La interpretación fue casi coral; miles de voces acompañaron cada estrofa, transformando el recinto en un solo pulmón.

El setlist también recordó la estrecha relación de Adams con el cine. “Have You Ever Really Loved a Woman?”, tema central de la película Don Juan DeMarco, desató otra oleada de ovaciones. A ello se sumó “This Is Me”, canción de la cinta animada Spirit: Stallion of the Cimarron de DreamWorks, interpretada en una versión semi acústica que aportó un matiz distinto y refrescante dentro de la dinámica del concierto. Esa dualidad el rockero de riffs contundentes y el compositor sensible para la pantalla grande quedó perfectamente equilibrada.

En la recta final, la intensidad no disminuyó. “The Only Thing That Looks Good on Me Is You” encendió nuevamente el ánimo, seguida por “(Everything I Do) I Do It for You”, uno de los puntos más altos del repertorio y pieza fundamental en su legado global. La interpretación fue precisa, sin excesos, dejando que la melodía y la memoria colectiva hicieran el resto. Luego llegaron “Summer of ’69” y “Cuts Like a Knife”, auténticos himnos generacionales que confirmaron la vigencia de su catálogo.

El cierre fue emotivo y efectivo. “All for Love”, tema asociado a la película The Three Musketeers, sonó en versión acústica como despedida definitiva. Sin pirotecnia desmedida ni recursos innecesarios, Adams apostó por lo esencial: canción, interpretación y conexión.

Cuando las luces se encendieron, la sensación era clara: más que un concierto, fue una celebración de permanencia. Bryan Adams no solo ofreció una noche de nostalgia; entregó una lección de consistencia artística. En tiempos donde las modas dictan el ritmo de la industria, su propuesta sigue apostando por melodías memorables y ejecuciones honestas. Y en la Arena CDMX, ese golpe fue directo al corazón.

Comments are closed.