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Crónica de una misa rockera: 58 años de El Tri y un amor inquebrantable

Texto: Deftone 

Fotografias: Deftone

El rock mexicano tuvo una cita ineludible con su propia historia. En un ambiente donde convergían la nostalgia, las infaltables chamarras de cuero y esa rebeldía sincera que se niega a envejecer, Alex Lora y El Tri convocaron a los medios de comunicación para afinar los detalles de su próxima presentación. El motivo central del encuentro era anunciar los pormenores del magno concierto que la legendaria agrupación ofrecerá este sábado 25 de julio en el Palacio de los Deportes. No obstante, lo que inicialmente se perfilaba como una conferencia de prensa protocolaria enfocada en la logística y el boletaje, se transformó rápidamente en una radiografía profunda sobre el legado innegable de la banda y el alma incombustible de su vocalista.

Cuando Alex Lora tomó el micrófono, escoltado como siempre por su incondicional Chela, cualquier atisbo de formalidad corporativa se esfumó. Con esa voz aguardentosa que ha fungido como la banda sonora de varias generaciones, dejó en claro que cumplir 58 años ininterrumpidos en la escena no es un capricho del destino, sino el resultado de un aferramiento casi terco a la guitarra.

La memoria del cantautor viajó inevitablemente a su 50 aniversario, recordando aquella noche maratónica de cuatro horas y media en ese mismo “Domo de Cobre”, garantizando a los asistentes que la próxima fecha será una fiesta de magnitudes similares (Lora, 2026). Durante la charla, se revelaron con entusiasmo los detalles del arranque oficial de la gira “Adicto al Rocanrol”, un recorrido masivo que no se conformará con hacer vibrar a la capital, sino que exportará su grito urbano a Estados Unidos, a sus fieles seguidores en Perú y Chile, e incluso a Europa.

A medida que los minutos pasaban, la rueda de prensa mutó hacia una plática íntima. Lora, con una mirada en la que aún se asomaba el muchacho de los años setenta, transportó de golpe al auditorio a las épocas de las tocadas clandestinas. El ambiente se tornó respetuoso cuando el músico detuvo su relato para rendir homenaje a los pioneros del movimiento, recordando con profunda admiración a su padrino musical, Javier Bátiz, y a Los Dug Dug’s. Sin embargo, quedó documentado que la banda no tiene la intención de sentarse en una vitrina a contemplar su pasado. La confirmación de que se encuentran desarrollando una película, una docuserie y hasta una obra de teatro demostró que el engranaje creativo de El Tri sigue operando a su máxima capacidad.

Pero el momento que verdaderamente humanizó la tarde y dejó a la prensa en un silencio sepulcral no tuvo nada que ver con la industria discográfica, sino con el amor puro y duro. Con una vulnerabilidad que muy pocas veces se le permite mostrar a las leyendas del rock duro, Alex anunció que este sábado, frente a miles de almas, renovará sus votos matrimoniales con su eterna “domadora”. Las cifras detrás de su historia compartida son abrumadoras: 46 años de matrimonio y 55 años de haber cruzado miradas por primera vez entre el lodo, la lluvia y la libertad del mítico Festival de Avándaro en 1971. Ante los micrófonos, el líder de la banda confesó con orgullo que será la primera vez en la historia que un artista renueve sus votos en medio de un concierto masivo. El clímax del evento llegó cuando, prescindiendo de los instrumentos y a capela, regaló a los presentes un fragmento de “Nuestro amor mantiene vivo nuestro rocanrol”, la canción inédita compuesta especialmente para este fin de semana. Al concluir la cita, quedó flotando una certeza incuestionable: al final del día, la distorsión, los guitarrazos y el rocanrol también son una profunda declaración de amor.

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