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Ahsoka: Ya vimos los primeros episodios

Texto: Jorge Gonzalez

El estreno de Ahsoka en Disney+ ha provocado un fan event para el lanzamiento de los dos primeros episodios, tuve la oportunidad de asistir a él y todo ello me ha dejado con mucho que decir, aunque el ordenar las ideas entre todos los niveles que ahora se requieren para hablar de Star Wars pueda ser complejo.

Primero que nada el evento me dejó en claro lo mucho que se extraña ese gran evento que era Star Wars -que pavimentó el sendero que el MCU y otras franquicias anduvieron volviendo fechas realmente especiales y fenómenos mediáticos- tiene 4 años que no hay una película de Star Wars y la congregación de fans es quizá algo que puede omitirse fácilmente al pensar en las oportunidades que han tenido otras franquicias o convenciones, pero es notable lo especial que se siente un ambiente meramente de Star Wars, con sus particularidades perdidas en convenciones que no son restrictivas. Alguna vez habrá una cinta nueva de Star Wars pero no mientras se le utilice como el músculo que aún mantiene un interés en la plataforma ahora que el MCU ha tenido varios tiros erróneos con sus productos. 

Este limbo entre ser una serie cara y ser una película de Star Wars afecta el recorrido incluso desde los textos iniciales que recuerdan los deslizamientos clásicos de cada episodio pero no se comprometen con ello porque quieren dejarle ese lujo a los episodios numerados -aún cuando el Episodio VIII falló en entender que debe haber un salto de tiempo entre las narraciones para que funcionen- y continua con una primera escena que tiene toda la producción para ser una cinta -un excelente CGI- pero no busca las tomas creativas que Andor si llegaba a tener, también tiene un momento que se siente más a lugar en Star Trek que en Star Wars precisamente por este despliegue de lenguaje visual. Todo esto resulta curioso porque no solo la serie de Cassian sino la misma Mandalorian se las arreglaban para tener movimientos de cámara más inmersivos. 

Un spoiler que quizá no debiera serlo tanto, Ahsoka en realidad es la secuela de Rebels, es también el sueño por el que Disney habría querido apostar con Star Wars, una historia dentro del universo concebido por su equipo, con personajes que ha controlado desde cero y a los que controlar debería ser mucho más sencillo -no les sale con todos y tienen a una de las protagonistas teniendo problemas con su desarrollo de personaje previo-. El gran problema es que llegar a Ahsoka tomaba años de desarrollo y Disney no tenía años, quería usar la nostalgia a tope y los actores de la OT no le daban un amplio margen de tiempo -la muerte de Carrie Fisher es un muy triste recordatorio de ello- y sin embargo entre vender esa nostalgia y entregar violentas deconstrucciones antihéroicas el Lucasfilm de Disney perdió el camino, Mandalorian parecía recuperarla, Andor tenía algo que decir ahí -Como Rogue One antes que el- pero cuando Disney al fin llega a Ahsoka -Rebels 2.0- quizá mucho daño se ha hecho como para que pueda arreglarse, el reencuentro de Sabine con Ahsoka, la búsqueda de Ezra, la Nueva Republica, todos son elementos funcionales que podrían resultar interesantes que sin embargo habitan un espacio de tiempo condenado por la prisa de las secuelas, por la soberbia en ellas -pecado que aún si pesa más que en Mandalorian debemos reconocer se mantiene presente en ambas-.

Los puntos altos de la serie los entrega Hera por un lado y los villanos reminiscentes de los Sith y su regla de dos sin terminar de serlo por el otro. Ray Stevenson entrega un último papel que parece muy inspirado en Dooku en los primeros episodios -será interesante ver hacia donde va-, su aprendiz logra robar las escenas en las que aparece siendo claramente una exitosa versión femenina del aura de Darth Maul -aunque jamás tan visualmente icónica, hay que darle crédito por traer un deje de incomodidad en su presencia-.

El punto más bajo además de esa ambigüedad entre lo cinematográfico y la producción televisiva más plana es Sabine cuyo desarrollo en Rebels es anulado por varios años -la duración de la OT- con el afan de hacerla parecer esa Ahsoka de la película de Clone Wars omitiendo que ella ya tuvo sus propias aventuras y su inicio debiera dejarla en un sitio distinto donde los errores de principiante valdrían o serían más funcionales de ser distintos. Afortunadamente Sabine es tratada con alguna severidad por estos errores, pero como alguien que pinta para estar en un rol central dentro de la historia Sabine parece estar en problemas por la escritura que viene a apuntalar la mala decisión de casteo para la Mandaloriana.

Dicho todo eso el público se entregó a Ahsoka como si no hubiera mañana, tiene todo para ser más numéricamente exitosa que Andor, va a intentar esa gesta sin el apoyo de Grogu -así parece ahora- y no tendría porque fracasar. 

Es curioso que la serie explica al menos adecuadamente la situación sin la necesidad de Rebels, pero sospecho que habrá quien sienta que entró a la mitad de otra historia y no sabrá si ver antes la animación.

Soy una persona que ya ha pasado al lado oscuro y no puede obtener realmente mucho disfrute de Ahsoka o de ningún producto de Star Wars salvo Visions o cosas muy aisladas como Tales of the Jedi, pero confió en que quizá el fandom que Grogu levantó, el que surgió cuando las secuelas ya hacían parecer como muerta a la franquicia si encontrará algún goce en esta Rebels 2.0 con el nombre de Ahsoka.

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