Texto: Sara Praxedis

“Benedetta” es el último trabajo de Paul Verhauven “Elle: abuso y seducción” y protagonizada por Virginie Asfie y Charlotte Rampling, donde se demuestra que el cine todavía puede incitar, ser atrevido e irreverente. 

La película hace una crítica hacia la hipocresía de la Iglesia. Verhoeven reflexiona con su historia sobre las reglas religiosas y los tabúes que se mantienen a día de hoy pese a los endebles que son sus argumentos. Y sobre todo, demuestra que las creencias no están peleadas con el deseo sexual.

Al principio, la cinta se va alternando de una forma suave al contar la vida de Benedetta y la mirada hacia el fanatismo religioso, el cineasta se torna a la liberación de la mujer, reivindicando el deseo femenino y sobre todo con la clara intención de desterrar prejuicios de nuestra mente. 

Sin embargo, hay escenas tan osadas que uno no sabe si reírse o impresionarse ante el descaro del director, tanto como los efectos especiales de la peste que cita la historia.

No hay que quitarle mérito a la música de fondo, es una pieza importante desde el inicio de la película, hace que cada escena sea aún más interesante y te lleve a la época de esta historia. 

¿De qué trata la película? 

Benedetta Carlini fue una monja a principios del  siglo XVII en Pescia, un pequeño pueblo en el norte de Italia, según el relato de Judith C.Brown llamado “Actos inmodestos”, tuvo una relación con una de sus monjas mientras era abadesa del Convento de la Madre de Dios, y fue despojada de su rango y encarcelada cuando el papado se enteró. El personaje de Benedetta es manipulador, hila sus propias artimañas para salirse con la suya. Y no hay poder eclesiástica que pueda terminar con ella.

Buena opción para verla este fin de semana.

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