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El Mató A Un Policía Motorizado Reafirma En El Pepsi Center Su Lugar Como Una De Las Mejores Bandas De Indie Rock De Latinoamérica

Texto: Agustín Hernández Modesto

Fotografías: OCESA / Pablo Deyta

El Mató a un Policía Motorizado volvió a la Ciudad de México para ofrecer un concierto en el Pepsi Center WTC que confirmó, una vez más, la devoción del público mexicano hacia la agrupación platense. Con un setlist que recorrió distintas etapas de su carrera, la banda convirtió la noche en un ritual de guitarras encendidas, letras melancólicas y una comunión casi total con miles de asistentes.

Desde los primeros acordes de El Magnetismo quedó claro que la velada iría en ascenso. Canciones como Sábado, Amigo Piedra y El Fuego que Hemos Construido hicieron vibrar el recinto, con un público que no se limitó a corear los coros, sino que cantó de principio a fin cada tema. Entre saltos, palmas y luces en alto, la conexión fue inmediata: El Mató entregaba canciones y la audiencia respondía como si se tratara de un viejo pacto colectivo.

Santiago C. Motorizado, con su voz grave y cargada de emoción, marcó la intensidad del show, mientras las guitarras construían atmósferas que pasaban de lo abrasivo a lo contemplativo. La sección rítmica sostuvo cada cambio con precisión y dio base para que los climas sonoros explotaran en los momentos clave. Los temas más recientes se fundieron con los clásicos, y la emoción alcanzó su punto más alto cuando sonaron piezas como El Tesoro», Chica de oro y La Noche Eterna, coreadas con fuerza por el público que hizo suyas cada una de esas canciones.

El recinto fue testigo de un ambiente de celebración. Los asistentes no solo presenciaron un concierto, sino un encuentro colectivo en el que las canciones se convirtieron en himnos compartidos. El encore, cargado de algunos de los temas más esperados, selló la noche con un aire de complicidad y la sensación de que ninguna canción fue suficiente: la gente quería seguir cantando.

La producción acompañó con un sonido nítido y luces que reforzaron los clímax sin opacar la esencia del espectáculo. Todo funcionó como un engranaje perfecto para destacar lo central: las canciones y la energía que generan en vivo.

Con esta presentación, El Mató a un Policía Motorizado reafirmó en la capital mexicana por qué es considerada una de las mejores bandas de indie rock de Latinoamérica. La intensidad, la honestidad y la entrega que desplegaron en el Pepsi Center confirmaron que su lugar en la historia contemporánea del rock de la región ya está asegurado.

 

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