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EXPO DE ARTE UMBRALES: ARTE COMO TECNOLOGÍA DE CONCIENCIA

“Umbrales, Feria de Arte en CDMX”, la cual estará disponible del 4 al 17 de febrero en el Artist Community Studio”

Texto: Alessandro Arciniega

Fotografías: Alessandro Arciniega

Umbrales es una feria de arte contemporáneo que se presenta como una alternativa al formato expositivo tradicional. Bajo la curaduría de Alejandro Sordo Guzmán y con la participación de los artistas Katya Gardea Browne, Sebastián Torres y Aldo Sánchez Guzmán, el proyecto se concibe como un espacio de cruce: un lugar donde la obra deja de entenderse únicamente como objeto y se activa como experiencia, presencia y tránsito.

Más que mostrar piezas, Umbrales propone encuentros. Aquí, el arte no busca ilustrar conceptos ni explicar ideas de manera literal, sino encarnarlas, volverlas materia y experiencia directa. La feria parte de una convicción clara: el arte ha sido históricamente una de las primeras tecnologías de la conciencia humana. Antes del pensamiento racional, de los sistemas científicos o de los lenguajes normativos, el arte funcionó como una vía de relación con lo invisible, lo simbólico y aquello que todavía no podía nombrarse.

Desde esta perspectiva, Umbrales recupera esa dimensión originaria del arte y la reactiva desde prácticas contemporáneas. Las obras aquí reunidas trabajan con la materia, el tiempo, el cuerpo, la energía, la luz, el sonido y la percepción, entendiendo estos elementos no como recursos formales, sino como herramientas para activar estados de experiencia. No se trata de espiritualizar el arte ni de llevarlo a un terreno místico, sino de reconocer su potencia operativa: su capacidad para provocar desplazamientos internos, alterar la percepción cotidiana y abrir experiencias que no se agotan en lo visual.

Cada uno de los artistas participantes aborda esta noción desde lenguajes distintos, entendiendo la obra como un umbral experiencial. Un punto de transición donde algo se mueve, se transforma o se activa en quien se aproxima a ella. En este contexto, la materia deja de ser un soporte pasivo y se afirma como un agente activo. La pintura, la escultura, la instalación, el sonido y el gesto performático funcionan como superficies de contacto entre el espectador y algo que lo excede.

En Umbrales, la experiencia estética se desplaza del plano meramente visual hacia una experiencia encarnada. El espectador no se sitúa frente a la obra como observador distante, sino que forma parte de ella. Su cuerpo, su percepción y su presencia son elementos fundamentales para que la obra suceda. La experiencia ocurre en el espacio expositivo, pero también y de manera decisiva en quien lo habita.

Este énfasis en la presencia devuelve al arte su dimensión ritual, no como una repetición del pasado, sino como un acto contemporáneo de sentido. Umbrales se plantea así como un espacio de activación, de cruce y de encuentro, donde el arte no solo se mira, sino que se atraviesa.

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