Texto: Angeles De la Cruz
Fotografias: Angeles De la Cruz
La segunda presentación de Love of Lesbian en Querétaro dejó claro que repetir escenario no implica repetir emociones. Lejos de ser una extensión de su primera fecha, el concierto se transformó en una experiencia distinta: más cercana, más introspectiva y profundamente conectada con el público.
Como parte de su gira por México en 2026, la banda reafirmó la solidez de un vínculo construido a lo largo de los años con sus seguidores mexicanos. Desde los primeros acordes, el show delineó una narrativa que transitó entre la melancolía y la euforia. Temas como “Ejército de salvación”, “Cuando no me ves” y “Bajo el volcán” marcaron el arranque de una velada que creció en intensidad mientras el público respondía con una entrega total.
Uno de los momentos más significativos llegó con un giro hacia lo acústico. Canciones como “Un día en el parque”, “Música de ascensores” y “Allí donde solíamos gritar” transformaron la atmósfera del recinto, generando un ambiente íntimo, casi confesional, donde la distancia entre banda y audiencia pareció desvanecerse.
En ese mismo bloque, “Incendios de nieve” se convirtió en el epicentro emocional de la noche al ser el marco de una pedida de matrimonio. Entre aplausos y emoción colectiva, Julián Saldarriaga acompañó el momento con una frase que resonó en todo el lugar: “Lo que une Love of Lesbian que no lo separe ningún Dios”, dejando una huella imborrable en los asistentes.
La velada también tuvo espacio para los himnos que han definido la trayectoria del grupo, como “1999”, “La hermandad” y “Los irrompibles”, convertidos en puntos de encuentro donde cada asistente parecía compartir una misma memoria emocional.
Más allá del repertorio, lo que distingue a Love of Lesbian en directo es su capacidad para construir relatos en vivo. En Querétaro, esa cualidad se manifestó con especial fuerza: no fue solo un concierto, sino un recorrido por distintas etapas emocionales que encontraron eco en cada rincón del recinto.
Con esta segunda fecha, la banda confirma que su relación con México trasciende lo circunstancial. Es un lazo vivo, que se fortalece con cada presentación y en el que cada canción adquiere nuevos significados frente a un público que no solo escucha, sino que siente y hace suyas las historias.
Mientras la gira continúa, queda abierta la expectativa de lo que vendrá. Por ahora, la noche en Querétaro permanece como testimonio de una conexión que, lejos de agotarse, sigue evolucionando con cada acorde.





