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Pachuca Rock Fest 2025: El Festival que Vibró con el Corazón

Texto: Kar Juárez 

Fotografías: Kar Juárez 

El sábado 2 de agosto, el Domo del Recinto Ferial en Pachuca se convirtió en un hervidero de energía: más de doce horas de música continuada, diversidad sonora y una producción que fluyó con precisión. La puntualidad fue destacable cada banda arrancó a tiempo y el público respondió con entusiasmo, desde zonas preferentes hasta los pasillos del área de comida, donde había torres de carga, sanitarios limpios, comida accesible y una sensación general de ambientes cuidados.

El evento sufrió un cambio de última hora: Panteón Rococó canceló por motivos médicos, pero Sabino entró al quite y cerró con una actuación que fue de las más aplaudidas del día. Su mezcla de ritmos, humor y cercanía lo colocaron como uno de los headliners más completos de la noche.

Hey Sebas! abrió la jornada con frescura, conectando temprano con una audiencia dispuesta a sorprenderse. Luego vinieron Los Blenders, que subieron una dosis de irreverencia con su punk surf y garage ácido, logrando uno de esos shows crudos que se disfrutan por su autenticidad. Dromedarios Mágicos aportó un momento más íntimo: folk sincero y pausado, que generó un respiro emocional dentro de la intensidad general del cartel; tan vulnerables que confesaron soñar colaboraciones con Ha-Ash. Esa variedad ya dejó claro desde temprano que el festival apostó por contrastes bien pensados.

Golden Ganga subió al escenario sin haber hecho prueba de sonido y aun así salió con actitud. Conectaron casi de inmediato, manteniendo calidad a pesar de las condiciones y aportando mensajes conscientes que encajaron dentro de una narrativa sonora y emocional coherente.

Plastilina Mosh llegó con su característica mezcla de rap, jazz y rock, nos golpeó con su energía ecléctica y nos hizo bailar desde los primeros versos. Fue uno de esos actos que parecen decir “nos castigaste por haberte portado mal”, recordándonos por qué son parte de la Avanzada Regia y un referente irreverente en el escenario mexicano.

Porter volvió a demostrar por qué es una de las bandas más singulares del panorama nacional. En su paso por el Pachuca Rock Fest 2025, ofrecieron un set envolvente que llevó al público por un recorrido entre lo etéreo y lo emocional, con una puesta en escena hipnótica y un sonido pulido que resaltó cada matiz de su propuesta.

Inspector fue fiesta pura. En sus 30 años de trayectoria volvieron a prender al público con clásicos como Sin Rencor, Amnesia y Me Estoy Enamorando. El ska inundó el recinto y demostró que su legado sigue tan vigente como siempre.

Pero sin duda uno de los momentos más esperados del día fue el de The Warning. Era su única fecha en México en la segunda mitad de 2025 y el trío respondió con temple y profesionalismo. Tras una falla técnica, decidieron arrancar cantando a cappella una decisión que generó ovación inmediata y puso la vara muy alta desde el inicio, y después, con instrumentos listos, ejecutaron un concierto intenso con canciones como CHOKE, EVOLVE y MONEY. Fueron impecables y demostraron por qué brillan tanto más allá de nuestras fronteras.

Camilo Séptimo siguió con su atmósfera emocional cósmica, aunque breve. El set duró poco, pero dejó una vibra nostálgica entre sus seguidores, quienes corearon cada canción con devoción. Un momento breve pero cargado de emoción.

Y entonces llegó Sabino. Incorporado al cartel de último minuto, terminó siendo uno de los shows más completos de la noche. Su propuesta visual, su mezcla de géneros, su humor y ritmo hicieron que el escenario pareciera suyo. Logró conectar con el público con autenticidad y chispa.

El cierre fue a cargo de Siddhartha, que transformó el escenario en un espacio íntimo y profundamente emotivo. Emergió un mariachi durante el encore, y cuando sonó 00:00 se sintió cada corazón vibrar. Después, en Únicos, invitó al público a soltar todo lo que tuvieran en las manos y vivir ese momento desde una calma colectiva. Fue mucho más que un cierre: fue una ceremonia compartida entre artista y audiencia. Un remate que sonó bien, pero más importante aún, que se sintió profundamente.

En resumen, el Pachuca Rock Fest 2025 no falló, se sintió organizado, emotivo, variado y muy bien ejecutado. Producción afilada, un cartel balanceado que combinó talento emergente y consagrado, un entorno cómodo para la gente y energía musical de principio a fin. El festival logró equilibrar orden, emoción y calidad. Una experiencia que no solo se disfruta: se recomienda y se espera en su próxima edición con muchas ganas.

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