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SCANDAL Ilumina La Maraka con su “Love, Spark, Joy!” Tour

Texto: Deftone

Fotografías: Deftone

El rugido del J-Rock volvió a sentirse en la Ciudad de México, y fue cortesía de SCANDAL. La banda japonesa, integrada por Haruna, Mami, Tomomi y Rina, pisó de nuevo suelo mexicano tras seis largos años de ausencia, y lo hizo como se debía: con una presentación poderosa, íntima y cargada de emociones en La Maraka, el pasado 8 de julio. Desde que se anunció el Love, Spark, Joy! Tour, los fans sabían que esta sería una noche especial, una de esas que se quedan vibrando en la piel por semanas.

Desde temprano se respiraba la emoción afuera del venue. Algunos llegaron con merch oficial, otros con pancartas, y los más afortunados formaron parte del acceso VIP que incluyó meet & greet, fotos grupales y postales firmadas por las mismas chicas. Pero sin importar el tipo de entrada, todos compartían una misma energía: la de volver a ver en vivo a una banda que ha marcado la historia del rock japonés contemporáneo.

La cita comenzó puntual. Las luces bajaron, y el grito colectivo fue ensordecedor. SCANDAL salió al escenario con una fuerza que sacudió todo el lugar. Lo que siguió fue una descarga musical que mezcló nostalgia con actualidad. Tocaron rolas legendarias como “Shunkan Sentimental” y “Yoake no Ryūuseigun”, que hicieron corear al público a todo pulmón, pero también dieron espacio a temas más recientes, mostrando la evolución sonora que han ido puliendo con los años.

Cada canción fue recibida como un regalo. Las chicas no solo tocaron con maestría; también se tomaron el tiempo para conectar con su audiencia. Haruna lanzó algunas palabras en español, Tomomi bailó con alegría contagiosa, y Rina no paró de sonreír tras cada solo. Esa cercanía fue clave para que el show se sintiera como una celebración entre amigos que se reencuentran luego de una larga espera.

El sonido fue impecable, limpio, con la mezcla justa para resaltar los riffs eléctricos de Mami y la base rítmica que sostenía Rina. La producción fue sencilla, pero efectiva: luces cálidas, destellos precisos, y una ambientación que dejaba todo el foco en lo importante: la música. No hizo falta más. SCANDAL demostró que no necesita parafernalia para prender un escenario, basta su talento y entrega.

En redes, la comunidad fan lo dejó claro: fue un concierto que no se olvidará pronto. Las fotos, los videos y los mensajes de agradecimiento inundaron las plataformas apenas terminó el show. Y cómo no, si lo que se vivió fue una experiencia directa al corazón de quienes han seguido a la banda desde sus inicios.

SCANDAL no solo regresó a México, se reencontró con un público que creció con ellas, que las ha esperado y que sigue coreando sus canciones como si el tiempo no hubiera pasado. Una noche intensa, cargada de energía, donde el J-Rock brilló con fuerza y dejó claro que esta banda sigue en la cima, con chispa, con amor, y con pura alegría.

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