789034363_1725824942882996_1533508742878712845_n

Surfistas del Sistema convirtió su despedida en una celebración de amor, nostalgia y música en el Pepsi Center

Texto: Deftone

Fotografias: Akbal

La lluvia que cayó sobre la Ciudad de México parecía acompañar el sentimiento de quienes llegaron al Pepsi Center WTC para presenciar un concierto que nadie quería que ocurriera, pero que nadie estaba dispuesto a perderse. Surfistas del Sistema había anunciado que tomaría un descanso indefinido de los escenarios y, después de más de una década de historia, México se convirtió en el lugar elegido para cerrar una etapa. Lo que ocurrió aquella noche, sin embargo, estuvo muy lejos de ser un funeral musical: fue una celebración de todo lo que la banda argentina construyó junto a un público que, desde los primeros acordes, dejó claro que sus canciones ya no pertenecían solamente a quienes las escribieron.

Desde antes de que comenzara el espectáculo, el ambiente tenía algo diferente. Afuera del recinto, los seguidores soportaron la lluvia mientras esperaban para entrar; muchos llevaban mercancía de la banda y otros simplemente tarareaban canciones mientras avanzaba la fila. Dentro, esa comunidad terminó transformando el Pepsi Center en un espacio íntimo a pesar de sus dimensiones. Cerca de las 20:40 horas, Fran Frione, acompañado por Rama Vázquez en el bajo y Cisco Achával en la batería, apareció sobre el escenario para comenzar el último baile de Surfistas del Sistema en la capital mexicana, al menos por ahora.

“Mezcla de Magia con Veneno” fue la encargada de abrir una noche que rápidamente dejó claro que no se trataría de un concierto convencional. Los sintetizadores y las atmósferas electrónicas características de la agrupación comenzaron a llenar el recinto, mientras el público respondía con una intensidad que se mantendría durante prácticamente todo el espectáculo. Después llegaron “Hong Kong”, “Llévame al Infierno” y “Silencios”, canciones que funcionaron como una primera declaración de intenciones: esta despedida recorrería distintas etapas de la trayectoria del grupo y no se limitaría a sus temas más conocidos.

En medio de la presentación, Fran Frione aprovechó para recordar los primeros pasos de Surfistas del Sistema en México y la importancia que tuvo Diego Herrera, integrante de Caifanes, en aquella llegada. La banda comenzó su relación con el país alrededor de 2015 y con el paso de los años México terminó convirtiéndose en una especie de segundo hogar para el proyecto. El propio Frione recordó al músico durante el concierto y le agradeció públicamente por haber sido parte de aquel comienzo que terminaría llevando a Surfistas del Sistema a construir una de sus comunidades de seguidores más importantes.

El repertorio fue precisamente uno de los grandes protagonistas de la noche. “Yin Yang”, “Cosmos”, “Pájaros de Fuego”, “SOS”, “Juego del Ego” y “Fantasma” aparecieron junto a canciones de diferentes momentos de la discografía, demostrando la evolución que ha experimentado la banda desde su debut homónimo de 2013. La mezcla de indie rock y synth-pop, acompañada por las letras cargadas de romanticismo, nostalgia y desamor, encontró en el Pepsi Center un escenario perfecto para mostrar la amplitud de un catálogo que incluye trabajos como Modo Despegar, SOS, Tanta Mentira, Tao, 22, Dicen, Flowers y Todo Me Recuerda a Vos.

Pero Surfistas del Sistema nunca ha sido una banda interesada únicamente en hacer que su público permanezca quieto escuchando. La noche tuvo momentos de baile, sensualidad y humor que ayudaron a romper la solemnidad que podría haber acompañado una despedida. Durante canciones como “Me Enloquesex”, “Embrujo” y “Lunes”, el saxofonista Anto Trueba se convirtió en uno de los focos de atención, acompañado por bailarines que llevaron al escenario una dosis de teatralidad y sensualidad que terminó arrancando gritos y sonrisas entre los asistentes.

Después de esa explosión de energía llegó uno de los momentos más románticos de la velada con “Te Miro Para Ver Si Me Ves Mirarte”, una de las canciones que mejor representa el vínculo que Surfistas del Sistema ha construido con su audiencia mexicana. El público tomó prácticamente el control de la interpretación y convirtió el Pepsi Center en un coro gigantesco. Más adelante, “Y Entonces Te Vi” llevó la presentación hacia un terreno más acústico y permitió incluso un cambio de vestuario de Frione hacia una estética cercana al mariachi, antes de continuar con “No Te Vayas”, “Contra Una Pared”, “Ni Bien Ni Mal”, “Secretos” y “La Manera”.

La despedida también tuvo espacio para lo inesperado. Una de las postales más particulares de la noche ocurrió cuando un grupo de atletas apareció en el escenario para realizar una rutina de calistenia mientras la banda continuaba tocando. Fran Frione terminó sumándose a la dinámica, haciendo lagartijas y hasta poniéndose de manos, mientras bromeaba con el público sobre la transformación de Surfistas del Sistema en “Strippers del Sistema”. El momento funcionó como recordatorio de que, incluso en una noche cargada de nostalgia, la agrupación no estaba dispuesta a perder su sentido del humor ni la cercanía que la ha caracterizado.

Esa cercanía volvió a manifestarse cuando una fan que había convivido previamente con Frione durante una firma de autógrafos subió al escenario para cantar junto al vocalista. El momento terminó en un abrazo y se convirtió en una de las imágenes más representativas de la noche: la relación entre Surfistas del Sistema y su público no podía explicarse únicamente a través de números, reproducciones o boletos vendidos. Había una conexión emocional construida durante años que encontró en esa despedida una oportunidad para hacerse visible.

Conforme avanzaba el concierto, la nostalgia comenzó a tomar el control. “Quédate Conmigo”, “Juntos” y “Bazar” fueron recibidas con enormes coros, mientras que “Eco”, “Amarrados” y “Dicen” mantuvieron esa mezcla entre melancolía y celebración. Uno de los momentos especiales llegó con “Todo Me Recuerda a Vos”, que contó con la participación de Ruzzi como invitada. Su presencia añadió una nueva textura a una canción que, por su propia naturaleza, parecía escrita para una noche en la que los recuerdos tenían un peso especial.

“Amor” y “Amor Desolador” llevaron entonces el espectáculo hacia uno de sus puntos más emotivos. La temática que ha acompañado a Surfistas del Sistema durante buena parte de su trayectoria el amor, el desamor, la nostalgia y las distintas formas de relacionarnos con quienes pasan por nuestras vidas adquirió un significado distinto al ser interpretada dentro de un concierto que marcaba una pausa en la historia de la propia banda. Cada canción parecía tener una lectura diferente dependiendo de quién la escuchara. Para algunos significaba recordar una relación; para otros, una época, una amistad o simplemente una versión más joven de sí mismos.

La despedida llegó finalmente con “La Magia Está en Tu Piel”, una elección que terminó siendo prácticamente inevitable. Los primeros acordes detonaron una última explosión de energía en el Pepsi Center. Hubo saltos, abrazos, parejas cantando juntas y miles de voces acompañando a Frione. La canción terminó funcionando como el cierre perfecto para una noche que había transitado por todos los estados emocionales posibles: desde el baile hasta la melancolía, desde la sensualidad hasta el agradecimiento.

Lo importante es que Surfistas del Sistema nunca presentó esta noche como una desaparición definitiva. La banda ha hablado de un descanso y la propia cobertura del concierto coincide en definirlo como una despedida temporal o indefinida, dejando abierta la posibilidad de un regreso. Después de trece años de trayectoria, ocho producciones discográficas y una relación particularmente profunda con México, el grupo decidió detenerse para cerrar un ciclo que había alcanzado un punto importante.

Y quizá por eso la noche tuvo una sensación distinta a la de un concierto de despedida tradicional. No hubo una intención de convertir el escenario en un lugar de luto, sino en un espacio para agradecer. Surfistas del Sistema celebró las canciones que los llevaron desde Buenos Aires hasta México, celebró al público que adoptó sus melodías y celebró también la posibilidad de haber construido una carrera sin encerrarse en una sola etiqueta. Fran Frione ha explicado que no se considera exclusivamente rockero ni popero y que prefiere dejar que la composición determine hacia dónde debe ir cada canción. Esa libertad creativa terminó convirtiéndose en una de las claves de la identidad del grupo.

Cuando las luces finalmente se encendieron y la banda se reunió para despedirse, quedó claro que aquello no se sentía como un punto final. Era más bien una pausa. Surfistas del Sistema había llegado al Pepsi Center para cerrar una etapa y terminó demostrando que, después de tantos años, sus canciones habían adquirido una vida propia entre quienes las escucharon, las bailaron, las dedicaron y las convirtieron en parte de su historia.

Por ahora, la banda baja el telón. Pero si algo quedó demostrado en el Pepsi Center la noche del 28 de agosto es que una canción puede sobrevivir a cualquier despedida. Mientras alguien vuelva a poner “La Magia Está en Tu Piel”, mientras un coro recuerde “Te Miro Para Ver Si Me Ves Mirarte” o mientras una pareja encuentre en “Amor” la banda sonora de una historia que todavía duele, Surfistas del Sistema seguirá ahí. Tal vez no sobre un escenario, al menos durante un tiempo, pero sí en esa parte de la memoria donde las canciones nunca terminan de irse.

@cine_frame

Surfistas del Sistema se despide de su público #surfistasdelsistema #pepsicenter #lamagiaestaentupiel #cdmx

♬ sonido original – Cine Frame

Comments are closed.