BY: Claudia Sainte-Luce

“Los suspiros son señal de que necesitas un poco más de aire para respirar.”

Haciendo el recuento de las reseñas publicadas en este espacio, me percate que no hay cineastas mujeres que haya reseñado y me pregunte ¿las mujeres no hacen buen cine? Inmediatamente me respondí, no, no es así. Las mujeres ocupan un gran lugar en todos los espacios y en todas las industrias, siempre sobresale su trabajo y son la mayor parte del tiempo invisibilizadas por la misma condición, ser mujer en este mundo es algo sumamente difícil porque a groso modo se hace el doble de trabajo por menor remuneración. Leyendo un comentario random en internet me encontré con la desdicha de sujetos que creen que nosotras no somos lo suficientemente buenas en el cine, ni en la comedia, ni en nada que este sujeto a la comunicación de masas y es parte de cada persona el dar la vuelta a la hoja y dedicar ciertas horas de su tiempo a trabajos como este, donde cada minuto vale la pena. Ximena Ayala nos ha sorprendido en actuaciones como “Perfume de violetas” o “La niña en la piedra”, esta vez nos da la dicha de verla más ausente y distraída como el personaje principal. Claudia una chica solitaria, trabaja de demostradora en un supermercado, sus días son repetitivos y realmente parece un bucle lleno de nostalgia y melancolía, un día sufre por dolores en el estómago y en el hospital descubren que su apéndice es el causante. En la recuperación se presenta su compañera de cama, Martha, una madre de familia que con 4 hijos y una enfermedad que poco a poco le quita el aliento ha sabido crear personas virtuosas, unidas y sobre todo una familia que imprime la realidad mexicana donde hay padres ausentes y ellas son las que llevan todo el peso sobre sus hombros. Claudia ahora será un miembro nuevo del grupo y les dará una mano y el corazón para todo lo que les haga falta.

El cine la mayor parte del tiempo sirve para expresar emociones, no por nada es el séptimo arte y la directora en este caso supo plantear muy bien un dolor y pesar, el vacío emocional que sufre Claudia es tan cercano al público que casi puedes tocarlo y hacerlo tuyo, te destroza el espíritu lo suficiente para adoptar anímicamente a un personaje que solo está en la pantalla pero lo sientes en el corazón.
Aunado que el soundtrack está hecho por Madame Recamier, me parece que todo el conjunto es hecho de verdad como una obra de arte, las escenas finales, como lo dije en otra reseña son una intertextualidad de escenas pues concibo una pizca de la filmografía de Wes Anderson estampada en los insólitos peces gato.
-Angélica H.G.

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