Texto: Deftone
Fotografías: Deftone
En la antesala de una nueva edición del Vive Latino, la Universidad del Claustro de Sor Juana fue sede de un conversatorio que permitió mirar el festival desde una perspectiva distinta a la del escenario. El encuentro reunió al creador del festival, Jordi Puig Soberón, a la cantautora Daniela Spalla y al director de arte Ezra Buenrostro Hoogwater, quienes compartieron reflexiones sobre el impacto cultural, creativo y artístico de uno de los encuentros musicales más importantes de América Latina.
Durante la charla, Puig repasó los orígenes del festival, recordando que su nacimiento a finales de los años noventa respondió a la necesidad de crear un espacio sólido para el rock y la música en español en un momento en el que la escena aún buscaba consolidarse. A lo largo de más de dos décadas, explicó, el evento ha evolucionado hasta convertirse en un punto de encuentro para distintas generaciones de artistas y públicos, manteniendo el reto constante de renovarse sin perder la esencia que lo define.
Desde la perspectiva de los músicos, Spalla habló sobre lo que significa para un artista formar parte del cartel del Vive Latino. La cantautora destacó el carácter simbólico del festival dentro de la industria musical en la región, al considerarlo un espacio donde convergen distintas escenas y estilos, permitiendo que proyectos emergentes y consolidados compartan escenario ante audiencias masivas.
Por su parte, Buenrostro Hoogwater dirigió la conversación hacia la dimensión visual del festival. El diseñador explicó cómo la identidad gráfica, la conceptualización de escenarios y las intervenciones artísticas forman parte fundamental de la experiencia del Vive Latino, construyendo un lenguaje visual que dialoga con la música y que cambia con cada edición para ofrecer una narrativa distinta al público.
Más que una simple presentación previa al festival, el encuentro en el Claustro de Sor Juana sirvió para entender el Vive Latino como un proyecto cultural de largo aliento, donde convergen música, arte, producción y comunidad. Un espacio que, edición tras edición, continúa ampliando su significado dentro del panorama musical latinoamericano.





